lunes, 24 de mayo de 2010

TEMA DE INTERES

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL EFECTO INVERNADERO
El efecto invernadero es un fenómeno natural, convertido por el hombre en una amenaza a su propia seguridad. Los principales gases producto de la actividad humana que contribuyen al efecto invernadero son: el bióxido de carbono o gas carbónico (
CO2), el metano (CH4), los óxidos nitrosos (N20), los clorofluoro-carbonos (CFCs) y el ozono troposférico (O3). Se derivan principalmente del consumo de energía, de la actividad industrial y de la expansión de la agricultura.
Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) desde el comienzo de la revolución industrial la concentración de CO2 en la atmósfera ha aumentado en un 30%, la de metano se ha duplicado y la de óxidos nitrosos ha aumentado en un 15%.
Las emisiones de gas carbónico representan el 50% del efecto invernadero derivado de la actividad humana. El gas carbónico (CO2) proviene principalmente del consumo de energía fósil: petróleo, gas natural y carbón mineral, y de la destrucción de los bosques, particularmente en el trópico. La inyección de CO2 a la atmósfera en 1.990 se estima en 30.000 millones de toneladas métricas anuales, de las que tres cuartas partes se debían al consumo de energía fósil. Esto representa un aporte de más de 8.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera anualmente.
Según el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos, estabilizar la concentración de CO2 a los niveles de 1.990 requeriría que su producción se reduzca en un 60% a muy corto plazo. Reducciones similares se requieren en las emisiones de óxidos nitrosos y de CFCs, y de un 20% en las emisiones de metano.
La comunidad internacional no parece estar capacitada para ajustarse a propuestas de tal naturaleza, debido principalmente a la profunda dependencia de la economía mundial del consumo de combustibles fósiles y al impacto que se registraría sobre la actividad industrial.
Dos tercios del impacto acumulado hasta la fecha se ha originado en países industrializados. Mientras que los países en desarrollo, incluyendo a China, con cerca del 80% de la población mundial, habían contribuido con un tercio del efecto invernadero acumulado hasta 1.990, incluyendo la deforestación registrada en el trópico.
La contribución relativa de los países en desarrollo se encuentra en ascenso. El progreso social y económico de los países en desarrollo depende en la actualidad de un mayor consumo de energía y de aumentos significativos en la actividad industrial, aparte de modificaciones en sus estructuras políticas. En 1.990, el consumo de energía primaria de los países en desarrollo representaba una cuarta parte del consumo global. Para el año 2.005-2.007 se espera que dupliquen su consumo de energía con respecto al 1.990, con un incremento de 80% sólo en sus emisiones de CO2 a la atmósfera.
Para entonces, el consumo global de energía primaria probablemente supere los 12.500 millones de toneladas equivalentes de petróleo al año. Los países en desarrollo representarán aproximadamente un tercio del consumo total, mientras que el resto de la población mundial (13%), localizada en los países más ricos, continuará consumiendo el 65% del consumo global.
Los cambios climáticos que se derivan del acentuamiento del efecto invernadero se encuentran relacionados con:
• Los excesos de niveles de consumo y de producción de desperdicios de las sociedades industrializadas.
• El crecimiento de la población y el acentuamiento de la pobreza en los países en desarrollo.
• La priorización del desarrollo económico, excluyendo de sus indicadores la mayor parte de los costos sociales y ambientales que se generan.
• La estructura de las relaciones económicas internacionales, profundamente injustas para la mayor parte de la humanidad.
Es en el enfrentamiento colectivo de estos problemas donde podremos identificar soluciones efectivas al dilema del efecto invernadero. Las posibilidades de alcanzar metas que permitan minimizar los efectos del cambio climático implícito en el proceso actual de desarrollo, depende de un esfuerzo concertado entre todos los países de la Tierra. La distribución de las cargas deberá basarse en principios de justicia y equidad, tomando en consideración la responsabilidad acumulada hasta la fecha, la capacidad de cada país a contribuir al alcance de las metas que se tracen, y el derecho de todos los pueblos del mundo al disfrute de una vida digna.
Los cambios climáticos que se han venido registrando en la atmósfera están relacionados con la creciente concentración de algunos gases derivados de la actividad humana. Aunque existen imprecisiones sobre su magnitud e impacto, se ha generado un consenso internacional sobre su tendencia a desestabilizar el equilibrio ecológico del planeta y a afectar el desarrollo económico y social de todos los países del mundo.
El efecto invernadero es, en realidad, un fenómeno natural, causado por la presencia de gases en la atmósfera, principalmente vapor de agua y gas carbónico. Estos gases retienen parte de la energía calórica que se recibe del sol, manteniendo la temperatura dentro de límites que han permitido el desarrollo de la vida como la conocemos. Sin la concentración natural de estos gases en la atmósfera, la temperatura promedio en la superficie de la Tierra sería similar a la de la Luna, unos 18º C. bajo cero.
Los gases del efecto invernadero permiten el paso de las radiaciones solares de onda corta, calentando la superficie de la Tierra. A la vez absorben parte del calor que emana de la superficie en forma de radiaciones infrarrojas, de mayor longitud de onda que la luz solar, manteniéndose así una temperatura promedio en la superficie del planeta de unos 15º C.
El efecto invernadero no es, por sí mismo, una amenaza para la vida en la Tierra. Pero la actividad humana tiende a aumentar la concentración de CO2 y otros gases en la atmósfera. Como consecuencia, una mayor cantidad de energía calórica solar es atrapada en la atmósfera, elevando la temperatura promedio del planeta.
De continuar con las tendencias actuales, la temperatura promedio podría aumentar entre 1 y 2,5º C. en los próximos cincuenta años, y de 1 a 3,5º C. para finales del próximo siglo. Una temperatura de 3º C. superior al promedio actual no se ha registrado en la Tierra en los últimos 10.000 años. Entre 1.980 y 1.995 se registraron los nueve años de mayor temperatura promedio del planeta en los últimos cien años. En 1.995 se presentó la mayor temperatura promedio en la superficie de la Tierra desde que se mantienen registros sobre la materia. Relaciones entre las tendencias a largo plazo y eventos periódicos, como El Niño, empiezan a establecerse, acentuando la necesidad de entender mejor los procesos climáticos.
Información geológica indica que en la Tierra se han registrado cambios significativos en el clima, tanto a través de milenios, como en períodos relativamente cortos de tiempo. En consecuencia, cambios puntuales relativos en la temperatura promedio del planeta, o en la intensidad de las lluvias, no necesariamente implican tendencia definidas de cambio climático. Sin embargo, se ha generado un consenso internacional entre la mayoría de los científicos del mundo sobre la existencia del efecto invernadero y sobre los procesos que lo rigen.
Las evidencias disponibles indican que existe suficiente justificación para tomar medidas preventivas inmediatas. En diciembre de 1.997 se realizó en Kyoto (Japón) una reunión de representantes oficiales de alto rango de 170 países, con el fin de concertar las acciones necesarias para evitar un asentamiento mayor del efecto invernadero, principalmente a través del establecimiento de limitaciones a las emisiones de los principales gases que lo generan.
La reunión de Kyoto se realizó dentro del contexto político ofrecido por la Convención Internacional Sobre Cambios Climáticos, firmada en Río de Janeiro en 1.992. Este acuerdo internacional, auspiciado por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, tiene por objeto estabilizar la concentración en la atmósfera de los principales gases que intensifican el efecto invernadero. Las partes contratantes asumieron la responsabilidad colectiva de impulsar acciones que permitieran estabilizar las emisiones globales de los gases del efecto invernadero a los niveles de 1.990 para el año 2.000.
Entre los efectos previsibles de las tendencias actuales se encuentran:
• Una posible elevación del nivel del mar de unos 20 cm. en los próximos 40 años, y de 60 a 40 cm. para el año 2.100. Las consecuencias sobre las zonas costeras serían catastróficas. Se amenazaría la seguridad de más de 2.000 millones de personas que viven en zonas costeras. Se afectaría a los puertos y otras estructuras localizadas en la costa, incluyendo centrales nucleares en las costas del Japón, Corea, Taiwan y otros países.
• Se modificarían los patrones de las lluvias, de las pestes y los ciclos de la agricultura. Enfermedades como la malaria y el dengue podrían extenderse sobre una mayor proporción de la superficie de la Tierra, afectando a millones de personas que hoy se encuentra fuera de sus áreas de influencia.
• Probablemente se acentuaría tanto la intensidad como la frecuencia de huracanes y ciclones en la zona tropical y se extenderían a latitudes hoy poco afectadas o fuera del alcance de estos fenómenos naturales.
• Posiblemente se afecte la estabilidad de los bosques tropicales y su diversidad biológica, debido a su alto grado de vulnerabilidad a cambios en el equilibrio ambiental.
• Los arrecifes de coral contienen la mayor diversidad genética después de los bosques tropicales, incluyendo un tercio de todas las especies de peces que se conocen. La mayor parte se encuentran en aguas cuyas temperaturas promedio se aproximan al máximo tolerable sin que se presenten cambios en su equilibrio simbiótico. Si la temperatura del mar aumenta en 2 o 3º C., la estabilidad de algunos corales se vería amenazada. Los aumentos previstos en el nivel del mar también afectarían su capacidad de supervivencia, pues la estabilidad de los arrecifes de coral se encuentra asociada al mantenimiento de una cierta distancia a la superficie del agua.
• Un cambio en 2 o 3º C. en la temperatura promedio del planeta podría aumentar la pluviosidad en zonas de alta precipitación, principalmente en los trópicos, afectando a los ciclos agrícolas, agravando las inundaciones y la erosión de los suelos. Pero también puede causar una menor precipitación en épocas de sequía, con considerables efectos sobre la agricultura, así como sobre el suministro de agua y alimentos a zonas pobladas.
El efecto invernadero ha sido así transformado por el hombre en una amenaza a su propia seguridad. Los más afectados serán los más pobres, los que son víctimas de la injusticia social, los marginados económicos, los que soportan más directamente el impacto de la degradación ambiental. Esto es, la mayor parte de la humanidad.














Resumen: Una WebQuest es un tipo de actividad didáctica basada en presupuestos constructivistas del aprendizaje y la enseñanza que se basa en técnicas de trabajo en grupo por proyectos y en la investigación como actividades básicas de enseñanza/aprendizaje. Su mecánica es relativamente simple y nos remite a prácticas bien conocidas y asentadas de trabajo en el aula. En una WebQuest se divide a los alumnos en grupos, se le asigna a cada uno un rol diferente y se les propone realizar conjuntamente una tarea, que culminará en un producto con características bien definidas. Para ello seguirán un proceso a través de varios pasos o fases, planificado previamente por el profesor, durante el cual los alumnos realizarán una amplia gama de actividades como leer, comprender y sintetizar información seleccionada de la Internet o de otras fuentes, organizar la información recopilada, elaborar hipótesis, valorar y enjuiciar ideas y conceptos, producir textos, dibujos, presentaciones multimedia, objetos físicos, manejar aparatos diversos, entrevistar a sus vecinos, etc. Durante el proceso, el profesor les propondrá el uso de diversos recursos, generalmente accesibles a través de Internet, comunes a todos los miembros del grupo y/o específicos al rol desempeñado en el grupo y, cuando sea necesario, una serie de ayudas o andamios de recepción, transformación y producción de información que les ayudarán a asimilar y acomodar la nueva información y a elaborar el producto final. Además, los alumnos conocerán de antemano las pautas o rúbrica mediante la cual será evaluado su trabajo, tanto el producto final como el proceso de su elaboración. En el presente artículo [1] se explica con cierto detalle qué es una WebQuest, por qué son estrategias interesantes para nuestra clase, dónde encontrarlas en Internet y cómo diseñar nuestras propias WebQuest.
1. ¿Webqué?
Hay bastante ruido en la clase. Un grupo de alumnos está con los ordenadores, buscando información en la Internet e imprimiendo algunas páginas. Hay varios chicos y chicas ojeando libros en la biblioteca. En una mesa, Diego está dibujando a mano alzada lo que parece una carroza. En un rincón hay un grupo de cuatro discutiendo animadamente y uno anota cosas en su libreta de tanto en tanto. Las miradas a los ordenadores son frecuentes: parece que siempre estén ocupados. Marta se levanta y le pregunta a la maestra: “¿Dónde puedo encontrar más información sobre el tipo de actos sociales que había en la antigua Grecia, en los que un chico y una chica pudieran conocerse y todo eso? ¿Había bailes y fiestas?”.
Los alumnos de la clase anterior están realizando una WebQuest: una de las estrategias didácticas más populares entre los docentes para integrar los recursos que ofrece la Internet en el currículum. “Integrar” significa utilizar las herramientas y la información que nos ofrece la red en las actividades diarias de la clase para conseguir los objetivos del currículum y proporcionar oportunidades de aprendizaje a los alumnos. No se trata de enseñar a “navegar por Internet” o “a usar las nuevas tecnologías” per se, aunque también se aprenden este tipo de habilidades. Se trata de aprender historia, naturales, matemáticas o lengua utilizando las herramientas que nos ofrecen las tecnologías de la información que tenemos a nuestra disposición.
El creador de las WebQuest, Bernie Dodge [2], profesor de tecnología educativa de la San Diego State University, las define como “una actividad de investigación en la que la información con la que interactúan los alumnos proviene total o parcialmente de recursos de la Internet” (Dodge, 1995). Yoder (1999) afirma que es “un tipo de unidad didáctica... que incorpora vínculos a la World Wide Web. A los alumnos se les presenta un escenario y una tarea, normalmente un problema para resolver o un proyecto para realizar. Los alumnos disponen de recursos Internet y se les pide que analicen y sinteticen la información y lleguen a sus propias soluciones creativas”. Además, los alumnos resuelven la WebQuest formando grupos de trabajo y adoptando cada uno una perspectiva o rol determinado, para el que disponen de información específica.
¿Qué significa “WebQuest”? ¿Cómo podemos traducir el término? Jordi Vivancos [3] ha propuesto la expresión cerca asistida (en castellano sería una “búsqueda asistida”). Si buscamos Quest en un diccionario inglés, efectivamente, se trata de una “búsqueda”. Por su parte, Olivella y Barlam (1999) emplean el término guies didàctiques de navegació (“guías didácticas de navegación”). Pero ambas traducciones, a nuestro juicio, no capturan la riqueza de significados ni el romanticismo de una de las acepciones del término Quest. En los romances medievales se denomina Quest (en francés Queste, del latín vulgar quaesta) a una expedición de un caballero o compañía de caballeros para cumplir una tarea prescrita, tal como encontrar el Santo Grial [4] . Así pues, preferimos utilizar el término original WebQuest, entendiéndolo como una búsqueda, un auténtico viaje intelectual, una aventura del conocimiento.
En resumen, una WebQuest es una actividad didáctica que propone una tarea factible y atractiva para los estudiantes y un proceso para realizarla durante el cual, los alumnos harán cosas con información: analizar, sintetizar, comprender, transformar, crear, juzgar y valorar, crear nueva información, publicar, compartir, etc. La tarea debe ser algo más que simplemente contestar preguntas concretas sobre hechos o conceptos (como en una Caza del Tesoro) o copiar lo que aparece en la pantalla del ordenador a una ficha (“copiar y pegar” e “imprimir” son los peores enemigos de “comprender”). Idealmente, la tarea central de una WebQuest es una versión reducida de lo que las personas adultas hacen en el trabajo, fuera de los muros de la escuela (Starr, 2000b). Otra característica que permite identificar rápidamente una WebQuest y diferenciarla de otras estrategias didácticas es su estructura. Una WebQuest se concreta siempre en un documento para los alumnos, normalmente accesible a través de la web, dividido en apartados como introducción, descripción de la tarea, del proceso para llevarla a cabo y de cómo será evaluada y una especie de conclusión. Cuando se quiere compartir una WebQuest con otros profesores, por ejemplo publicándola por Internet, también se elabora una guía didáctica para los colegas con algunas indicaciones sobre los objetivos curriculares perseguidos, una temporalización, qué medios son necesarios, consejos útiles para su aplicación, etc.
Un indicador de la popularidad de esta estrategia es el número de veces que aparece el término “WebQuest” (o la expresión “Web Quest”) en la Internet. Una búsqueda en un motor tipo Google o Altavista devuelve decenas de miles de “hits” (334.000 y 40.300, respectivamente, en Google el 13 de noviembre de 2003. En los portales especializados en educación hay colecciones de WebQuest, organizadas por niveles y áreas de contenido a disposición de quien quiera utilizarlas directamente en sus clases, adaptarlas a sus alumnos o como orientación para diseñar las suyas propias. Bernie Dodge, el creador, junto a Tom March [5] , de las WebQuest, ha sido nombrado recientemente por eSchool News [6] como uno de los 30 principales innovadores en tecnología educativa. En resumen, las WebQuest están de moda. Tal vez sea por motivos justificados y valga la pena leer el resto de este articulo
2. El origen de las WebQuest
La idea básica de la estructura de las WebQuest se le ocurrió a Dodge, casi por casualidad, al ver el resultado de las actividades que realizaron sus estudiantes de Magisterio de la San Diego State University al buscar, recopilar y reelaborar información sobre una aplicación informática para la que Dodge no disponía de presupuesto. Solo tenía un informe de evaluación de unas pocas páginas y un vídeo y conocía unos pocos sitios web que describían dicho software y la filosofía constructivista que había tras él. Sus alumnos también realizaron una videoconferencia con un maestro que había probado el programa y una especie de video-tele-conferencia (usando CUSee-Me y el teléfono convencional) con uno de los programadores que estaba en Nueva York. La tarea que tenían que realizar los estudiantes era decidir, en las dos horas que duraba la sesión, si dicho programa podía ser utilizado en la escuela en la que estaban haciendo las prácticas y cómo podían utilizarlo. Bernie Dodge había preparado de antemano todos los recursos disponibles [7], así que, durante las dos horas de la clase, apenas si habló y dejó que sus alumnos analizaran y valoraran la información disponible por sí mismos, formando grupos de trabajo. Como relata en una entrevista en Education World (Dodge, 2000), los resultados fueron espectaculares: surgieron aspectos y facetas que no había previsto y se trataron otros con una profundidad que le sorprendió. Esa misma tarde, el recuerdo de las conversaciones entre los estudiantes que trataban de llegar a una decisión respecto al software en cuestión, le llevaron a una intuición: estaba ante otra manera de enseñar, una metodología que estimulaba enormemente a los estudiantes y que promovía procesos cognitivos de alto nivel, una manera diferente de enseñar y aprender que le gustaba.
Unas semanas más tarde, Dodge formalizó el proceso en una plantilla en la que describía los pasos esenciales que aún hoy constituyen una WebQuest: introducir a la clase en la situación, organizar los grupos, ofrecer algunas fuentes relevantes de información, describir la tarea que tienen que resolver los estudiantes utilizando las fuentes de información disponibles, indicar los pasos del procedimiento a utilizar y ayudarles a llegar a una conclusión. Algo más tarde, Tom March utilizó la estructura ideada por Dodge para crear una de las primeras y más famosas WebQuest “Searching for China” [8]. Desde entonces, miles de enseñantes han utilizado WebQuest en sus aulas para crear pequeños proyectos de aprendizaje para alumnos de todas las edades. Muchos de ellos, además, las han puesto en la Internet para compartirlas con cualquiera que esté interesado.
Sin embargo, no todo lo que lleva la etiqueta WebQuest es una auténtica WebQuest. La mera adquisición de información, las tareas de repetición o recolección de información no deberían considerarse como tales. Más adelante, cuando se expliquen los mecanismos y procesos que “ponen en marcha” las WebQuest se entenderá mejor esta objeción.

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